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—Anda, siéntate aquí, junto al fuego, no vayas a pillar una pulmonía por miculpa. El calor de la hoguera me devolvió a la vida. Bea contemplaba las llamas ensilencio, hechizada. —¿ as a contarme el secreto? —pregunté finalmente. Comprar Polo Ralph
Bea suspiró y se sentó en una de las sillas. Yo permanecí pegado al fuego,observando el vapor ascender de mi ropa como ánima en fuga. —Lo que tú llamas el palacete Aldaya, en realidad tiene nombre propio. Lacasa se llama «El ángel de bruma», pero casi nadie lo sabe. Polo Ralph Lauren Barato El despacho de mi padrelleva quince años intentando vender esta propiedad sin conseguirlo. El otro día,mientras me explicabas la historia de Julián Carax y de Penélope Aldaya, no reparéen ello. Luego, por la noche en casa, até cabos y recordé que había oído hablar a mipadre de la familia Aldaya alguna vez, y de esta casa en particular. Ayer acudí aldespacho de mi padre y su secretario, Casasús, me contó la historia de la casa. Polo Ralph Lauren
¿Sabías que en realidad ésta no era su residencia oficial, sino una de sus casas deveraneo? Negué. —La casa principal de los Aldaya era un palacio que fue derribado en para levantar un bloque de pisos, en lo que hoy es el cruce de las calles Bruch yMallorca, diseñado por Puig i Cadafalch por encargo del abuelo de Penélope y Jorge,Simón Aldaya, en , cuando aquello no eran más que campos y acequias. El hijomayor del patriarca Simón, don Ricardo Aldaya, la había comprado allá en los últimosaños del siglo XIX a un personaje muy pintoresco por un precio irrisorio, porque lacasa tenía mala fama. Casasús me dijo que estaba maldita y que ni los vendedoresse atrevían a venir a enseñarla y escurrían el bulto con cualquier pretexto.