32 Deseaba tocarla

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Deseaba tocarla y sentir el pulsoardiéndole bajo la piel. Nuestras miradas se habían encontrado y tuve la certeza deque ella sabía lo que estaba pensando. La sentí más sola que nunca. Alcé los ojos yme encontré con su mirada serena, de abandono. polo ralph lauren hombre
—Julián murió solo, convencido de que nadie iba a acordarse de él ni de suslibros y de que su vida no había significado nada —dijo—. A él le hubiera gustadosaber que alguien le quería mantener vivo, que le recordaba. Él solía decir queexistimos mientras alguien nos recuerda. Me invadió el deseo casi doloroso de besar a aquella mujer, un ansia como nola había experimentado jamás, ni siquiera conciliando el fantasma de Clara Barceló. ralph lauren mujer Me leyó la mirada. —Se le hace a usted tarde, Daniel —murmuró. Una parte de mí deseaba quedarse, perderse en aquella rara intimidad depenumbras con aquella desconocida y escucharle decir cómo mis gestos y missilencios le recordaban a Julián Carax. —Sí —balbuceé. Polo Ralph Lauren España
Asintió sin decir nada y me acompañó hasta la puerta. El pasillo se me hizoeterno. Me abrió la puerta y salí al rellano. —Si ve usted a mi padre, dígale que estoy bien.