127 —Anda, siéntate aquí,

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—Anda, siéntate aquí, junto al fuego, no vayas a pillar una pulmonía por miculpa. El calor de la hoguera me devolvió a la vida. Bea contemplaba las llamas ensilencio, hechizada. —¿ as a contarme el secreto? —pregunté finalmente. Comprar Polo Ralph
Bea suspiró y se sentó en una de las sillas. Yo permanecí pegado al fuego,observando el vapor ascender de mi ropa como ánima en fuga. —Lo que tú llamas el palacete Aldaya, en realidad tiene nombre propio. Lacasa se llama «El ángel de bruma», pero casi nadie lo sabe. Polo Ralph Lauren Barato El despacho de mi padrelleva quince años intentando vender esta propiedad sin conseguirlo. El otro día,mientras me explicabas la historia de Julián Carax y de Penélope Aldaya, no reparéen ello. Luego, por la noche en casa, até cabos y recordé que había oído hablar a mipadre de la familia Aldaya alguna vez, y de esta casa en particular. Ayer acudí aldespacho de mi padre y su secretario, Casasús, me contó la historia de la casa. Polo Ralph Lauren
¿Sabías que en realidad ésta no era su residencia oficial, sino una de sus casas deveraneo? Negué. —La casa principal de los Aldaya era un palacio que fue derribado en para levantar un bloque de pisos, en lo que hoy es el cruce de las calles Bruch yMallorca, diseñado por Puig i Cadafalch por encargo del abuelo de Penélope y Jorge,Simón Aldaya, en , cuando aquello no eran más que campos y acequias. El hijomayor del patriarca Simón, don Ricardo Aldaya, la había comprado allá en los últimosaños del siglo XIX a un personaje muy pintoresco por un precio irrisorio, porque lacasa tenía mala fama. Casasús me dijo que estaba maldita y que ni los vendedoresse atrevían a venir a enseñarla y escurrían el bulto con cualquier pretexto.

120 Luego me pedirá que le haga unasinopsis detallada.

113 No puedo recordar a mi madre hace ya años.

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No puedo recordar a mi madre hace ya años. Ni cómo era sucara, o su voz, o su olor. Se me perdieron el día que descubrí a Julián Carax yno han vuelto. Fermín me observaba con cautela, midiendo su respuesta. Comprar Polo Ralph
—¿No tiene usted un retrato de ella? —Nunca he querido mirarlos —dije. —¿Por qué no? Nunca le había contado esto a nadie, ni siquiera a mi padre o a Tomás. —Porque me da miedo. Me da miedo buscar un retrato de mi madre ydescubrir en ella a una extraña. Polo Ralph Lauren Barato Le parecerá a usted una tontería. Fermín negó. —¿Y por eso piensa usted que si consigue desentrañar el misterio deJulián Carax y rescatarle del olvido, el rostro de su madre volverá a usted? Le miré en silencio. No había ironía ni juicio en su mirada. Polo Ralph Lauren
Por un instante,Fermín Romero de Torres me pareció el hombre más lúcido y sabio del universo. —Quizá —dije, sin pensar. Al filo del mediodía abordamos un autobús de vuelta al centro. Nossentamos al frente, justo detrás del conductor, circunstancia que Fermínaprovechó para entablar un debate con él acerca de los muchos avances,técnicos y cosméticos, que advertía en el transporte público de superficie enrelación a la última vez que lo había utilizado, allá por , particularmente enlo referente a señalización, como demostraba un cartel que rezaba: «Se prohibeescupir y la palabra soez.

106 —¿Qué pasó con Fumero?polo ralph lauren hombre

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—¿Qué pasó con Fumero? —Él y su familia fueron expulsados del recinto. Creo que a Francisco Javierle metieron durante una temporada en un internado. No supimos de él hasta un parde años más tarde, cuando su madre murió en un accidente de caza. No hubo talaccidente. polos ralph lauren
Miquel había tenido razón desde el principio. Francisco Javier Fumero esun asesino. —Si yo le contara.. ralph lauren hombre . —musitó Fermín. —Pues no estaría de más que me contasen ustedes algo, algo verídico, paravariar. —Le podemos decir que Fumero no fue quien quemó sus libros. polo ralph lauren hombre
—¿Quién fue entonces? —Con toda seguridad fue un hombre con el rostro desfigurado por el fuegoque se hace llamar Laín Coubert. —¿No es ése...

99 » Con eltiempo,

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» Con eltiempo, Javier pareció empezar a confiar en sus nuevos amigos. Despegabaocasionalmente los labios, y estaba tallando un jueg o de piezas de ajedrez paraMiquel Moliner, en agradecimiento a sus lecciones. Un buen día, cuando nadie loesperaba o lo creía posible, descubrieron que Javier sabía sonreír y que tenía unarisa bonita y blanca, risa de niño. ¿Ves? Es un muchacho normal y corriente —argumentaba Julián. Comprar Polo Ralph
Miquel Moliner, sin embargo, no las tenía todas consigo y observaba alextraño muchacho con celo, y recelo, casi científico. Javier está obsesionado contigo, Julián —le dijo un día—. Todo lo hacepor ganar tu aprobación. ¡Qué tontería! Ya tiene un padre y una madre para eso; yo sólo soy unamigo. Polo Ralph Lauren Barato Un inconsciente es lo que eres tú. Su padre es un pobre hombre quetrabajo tiene con encontrarse las nalgas a la hora de hacer aguas mayores, y doñaYvonne es una harpía con cerebro de pulga que se pasa el día haciéndose laencontradiza en paños menores convencida de que es doña María Guerrero, o algopeor que prefiero no mentar. El chaval, como es natural, busca un sustituto y tú,ángel salvador, caes del cielo y le das la mano. San Julián de la Fuente, patrón delos desheredados. Polo Ralph Lauren
Ese doctor Freud te está pudriendo la mollera, Miquel. Todos necesitamostener amigos. Incluso tú. —Ese muchacho no tiene ni tendrá nunca amigos.

93 Por unsegundo,

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Por unsegundo, sus miradas se encontraron y ella le concedió apenas un esbozo desonrisa. Luego, el aya rodeó con sus brazos los hombros de la muchacha y laguió hacia el umbral de un corredor por el que ambas desaparecieron. Juliánbaj ó la vista y se encontró con Jorge de nuevo. —Ésa es Penélope, mi hermana. ralph lauren mujer
Ya la conocerás. Está un poco tocadadel ala. Se pasa el día leyendo. Anda, ven, te quiero enseñar la capilla delsótano. Polo Ralph Lauren España Según las cocineras está embruj ada. Julián siguió al muchacho dócilmente, pero el mundo le resbalaba. Porprimera vez desde que había subido al Mercedes Benz de don Ricardo Aldayacomprendió el propósito. Había soñado con ella en incontables ocasiones, conaquella misma escalera, aquel vestido azul y aquel giro en la mirada de ceniza,sin saber quién era ni por qué le sonreía. Polo Ralph Lauren España
Cuando salió al j ardín se dej ó guiar porJorge hasta las cocheras y las pistas de tenis que se extendían más allá. Sóloentonces volvió la vista atrás y la vio, en su ventana del segundo piso. Apenasdistinguía su silueta, pero supo que le estaba sonriendo y que, de algunamanera, también, ella le había reconocido. Aquel atisbo efímero de Penélope Aldaya en lo alto de la escalera leacompañó durante sus primeras semanas en el colegio de San Gabriel.

87 —En mi casa tengo una Polo Ralph Lauren

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—En mi casa tengo una biblioteca con catorce mil volúmenes, Julián. Yo dejove n leí mucho, pero ahora ya no tengo tiempo. Ahora que lo pienso, tengo tresejemplares autografiados por Conrad en persona. Mi hijo Jorge no entra en labiblioteca ni a rastras. Polo Ralph Lauren
En casa la única que piensa y lee es mi hija Penélope, asíque todos esos libros se están echando a perder. ¿ Te gustaría verlos ? Julián asintió, sin habla. El sombrerero presenciaba la escena con unainquietud que no acertaba a definir. Todos aquellos nombres le resultabandesconocidos. polos ralph lauren Las novelas, como todo el mundo sabía, eran para las muj eres y lagente que no tenía nada que hacer. El corazón de las tinieblas le sonaba, por lomenos, a pecado mortal. —Fortunato, su hijo se viene conmigo, que le quiero presentar a mi Jorge. Tranquilo, que luego se lo devolvemos. ralph lauren hombre
Dime, muchacho, ¿has subido alguna vezen un Mercedes Benz ? Julián dedujo que aquél era el nombre del armatoste imperial que el industrialempleaba para desplazarse. Negó con la cabeza. —Pues ya va siendo hora. Es como ir al cielo, pero no hace falta morirse.

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.. —¿Y va a negar a un hijo la única posibilidad de recuperar la memoria de supadre? —preguntó Fermín. El padre Fernando se debatía entre la duda y, me pareció, el deseo derecordar, de recuperar aquellos días perdidos. Polo Ralph Lauren
—Supongo que han pasado tantos años que ya no importa. Me acuerdotodavía del día en que Julián nos explicó cómo había conocido a los Aldaya y cómo,sin darse cuenta, le había cambiado la vida... Polo Ralph Lauren Barato ... En octubre de , un artefacto que muchos tomaron por un panteónrodante se detuvo una tarde frente a la sombrerería Fortuny en la ronda de SanAntonio. polo ralph lauren hombre
De él emergió la figura altiva, maj estuosa y arrogante de don RicardoAldaya, ya por entonces uno de los hombres más ricos no ya de Barcelona, sino deEspaña, cuyo imperio de industrias textiles se extendía en ciudadelas y colonias alo largo de los ríos de toda Cataluña. Su mano diestra sujetaba las riendas de labanca y de las propiedades territoriales de media provincia. La siniestra, siempre enactivo, tiraba de los hilos de la diputación, el ayuntamiento, varios ministerios, elobispado y el servicio portuario de aduanas. Aquella tarde, el rostro de bigotes exuberantes, patillas regias y testadescubierta que a todos intimidaba necesitaba un sombrero.

74 Calzaba una mirada penetrantey

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Calzaba una mirada penetrantey desprendía un aroma a colonia fresca y a naftalina. —Buenos días. Soy el padre Fernando Ramos —anunció—. ¿En qué puedoservirles? Fermín ofreció su mano, que el sacerdote estudió brevemente antes deestrechar, siempre escudado tras su sonrisa glacial. polo ralph lauren hombre
—Fermín Romero de Torres, asesor bibliográfico de Sempere e hijos,gustosísimo de saludar a su devotísima excelencia. Aquí a mi vera obra micolaborador a la par que amigo, Daniel, joven de porvenir y reconocida calidadcristiana. El padre Fernando nos observó sin pestañear. Quise que me tragase latierra. ralph lauren mujer —El gusto es mío, señor Romero de Torres —replicó cordialmente—.¿Puedo preguntarles qué trae a tan formidable dúo a esta nuestra humildeinstitución? Decidí intervenir antes de que Fermín le soltase al sacerdote otra barbaridady tuviéramos que salir por piernas. —Padre Fernando, estamos tratando de localizar a dos antiguos alumnos delcolegio de San Gabriel: Jorge Aldaya y Julián Carax. El padre Fernando apretó los labios y enarcó una ceja. Polo Ralph Lauren España
—Julián murió hace más de quince años y Aldaya marchó a la Argentina —dijo secamente. —¿Les conocía usted? —preguntó Fermín. La mirada afilada del sacerdote se detuvo en cada uno de nosotros antes deresponder. —Fuimos compañeros de clase.

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Calzaba una mirada penetrantey desprendía un aroma a colonia fresca y a naftalina. —Buenos días. Soy el padre Fernando Ramos —anunció—. ¿En qué puedoservirles? Fermín ofreció su mano, que el sacerdote estudió brevemente antes deestrechar, siempre escudado tras su sonrisa glacial. polo ralph lauren hombre
—Fermín Romero de Torres, asesor bibliográfico de Sempere e hijos,gustosísimo de saludar a su devotísima excelencia. Aquí a mi vera obra micolaborador a la par que amigo, Daniel, joven de porvenir y reconocida calidadcristiana. El padre Fernando nos observó sin pestañear. Quise que me tragase latierra. ralph lauren mujer —El gusto es mío, señor Romero de Torres —replicó cordialmente—.¿Puedo preguntarles qué trae a tan formidable dúo a esta nuestra humildeinstitución? Decidí intervenir antes de que Fermín le soltase al sacerdote otra barbaridady tuviéramos que salir por piernas. —Padre Fernando, estamos tratando de localizar a dos antiguos alumnos delcolegio de San Gabriel: Jorge Aldaya y Julián Carax. El padre Fernando apretó los labios y enarcó una ceja. Polo Ralph Lauren España
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